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El envase como parte del producto

El envase que protege y envuelve un producto o ‘packaging’ puede resultar decisivo a la hora de elegir. Ofrecer facilidad de uso y comodidad al futuro comprador es esencial

No es exactamente publicidad, pero puede hacer más por la venta de un producto que millones destinados a dar a conocer el producto. Se trata de la manera de envolver o presentar el producto, conocido como packaging, y que es lo primero con lo que se va a encontrar el futuro consumidor. Una buena “puesta en escena” tiene mucho ganado a los ojos del consumidor. Y si encima es útil, miel sobre hojuelas.

El diseño ha venido para quedarse. Por muy bueno que sea el producto, si no viene bien presentado perderá parte de su valor a los ojos del futuro. Bolsas de plástico, cartones o cualquier otro tipo de material puede ser bueno para ofrecer una buena primera impresión y sorprender.

Muchos de ellos están todavía en las mentes de diseñadores industriales que han querido dar a conocer sus trabajos. Algunos otros ya se pueden ver en tiendas y espacios públicos. Estamos viendo cómo las calles se van modificando con estos pequeños grandes avances en usabilidad.  Hacemos un pequeño repaso de algunas de estas originales ideas.

¿Quién no ha sabido dónde colocar el chocolate mientras nos comemos un chocolate con churros por la calle? Este envase viene a solucionar este problema. El diseño aplicado a la usabilidad. La Churrería La Lola, una franquicia de comida rápida filipina, soluciona este problema de manera brillante y eficaz. Este mismo sistema se podría aplicar a las patatas con tomate o a los nachos con guacamole, por ejemplo.

El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)

El café es otro de los productos que se pueden ir disfrutando tranquilamente por la calle o subírtelo al trabajo para ir tomándolo a medida que se enfría. El problema es cuando tus compañeros de trabajo te piden que les subas uno. La Distributice, una pequeña cafetería de Montreal soluciona ese problema de una manera sencilla, barata y bastante más ecológica. Con tan solo una hoja de papel puedes cargar cómodamente hasta cuatro abrasadores brebajes.

El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)
Y si a ese café le acompaña una tostada con su mantequilla y su mermelada, nada mejor que este envase individual que ya lleva incorporado en su tapa un administrador del producto a modo de cuchillo. Diseñado en Corea por Yeongkeun Jeong.
El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)
Nada más incómodo que ir caminando por la calle y no poder encontrar una papelera para tirar las cáscaras de cacahuetes que estamos comiendo. Nada mejor que en la misma bolsa de dónde estamos comiendo se dejan los desperdicios, Compartimentos diferentes es la solución. Noemie Cotton fue la autora de esta idea tan sencilla como eficaz.
El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)

Tampoco es fácil llevar flores por la calle mientras llevas toda la intendencia del día a día encima. Los enormes papeles en las que se envuelven normalmente los ramos de flores no son lo que se dice ergonómicamente apropiados. Con tan solo un detalle e implementado un asa 24flower ha conseguido que se pueda transportar fácilmente, sin incómodidades y además respetando el producto.

El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)

Si eres muy desconfiado y piensas que ese sandwich que te has traído para comer y que has dejado en el frigorífico de la empresa puede desaparecer, nada mejor que envolverlo en las bolsas que venden en Perpetual kid. Convierte tu deliciosa comida en un emparedado mohoso nada apetecible en un momento. Tu comida protegida por un trozo de plástico.

El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)
Para dar sabor a esas sanísimas pero aburridas ensaladas que de vez en cuando nos comemos en el restaurante del trabajo, nada mejor que unas virutas de queso que alegre un poco el verde del plato. The Deli Garage ha creado los lápices de queso. Dentro de un pequeño estuche, tres lápices (aparentemente) y un sacapuntas. El asunto es que cuando intentas afilar el lápiz lo que consigues son virutas de queso parmesano. Y eso es un lujo cuando las expectativas de disfrutar con la comida eran escasas.
El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)

Por último, solo advertirte que si recibes en casa un paquete envuelto en unos pantalones vaqueros no te asustes. Se trata de los tejanos que pediste de Mustang y que te los mandan así para demostrar que esta prenda lo aguanta todo y son enormemente duros. Eso sí, la caja que le acompaña está vacía.

El envase también es parte del producto (y en ocasiones lo mejor)

Nota original: EL País

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