El símbolo está resuelto con una línea limpia y definición clara, lo que no solo lo hace inmediatamente reconocible, sino que garantiza su versatilidad gráfica en distintos soportes: desde la carrocería del auto hasta aplicaciones digitales o impresas. Su forma estilizada permite que el emblema se lea con facilidad, manteniendo su fuerza incluso en tamaños reducidos.
El diseño logra una fusión poderosa y poética entre tradición y modernidad. La liebre, evocando inteligencia práctica, adaptabilidad y eficiencia energética, se combina con alas que comunican libertad, innovación y un nuevo tipo de vuelo. Este simbolismo está integrado de forma elegante en una estructura minimalista, sin recargar, manteniendo la estética moderna.
Inspirado en los alebrijes oaxaqueños, el emblema adopta una iconografía reconocida por su vibrante fantasía y origen artesanal. Sin recurrir al colorido tradicional, el símbolo conserva la esencia mágica de los alebrijes mediante formas sugestivas —esa fusión de criaturas y detalles imaginarios—, lo que reafirma la identidad cultural mexicana sin perder funcionalidad gráfica.
Las líneas sugeridas del cuerpo de la liebre transmiten movimiento y agilidad, mientras que las alas añaden una capa de aspiración y proyección al futuro–el “vuelo de la innovación”. Ese sentido de progresión permite que el símbolo no solo identifique, sino también inspire.

Roberto Capuano subrayó la intención de un diseño que “equilibre la precisión de la ingeniería con la calidez humana”. Esa dualidad se evidencia en la simplicidad calculada del trazo, que transmite orden y robustez, mientras la postura de la liebre y las alas aportan una cualidad emocional y acogedora.
Más allá de ser un simple logo, el emblema funciona como un sello de autenticidad: “un símbolo de calidad y de la transformación de México”. Su diseño comunica historia, tecnología y aspiración, reforzando la narrativa de Olinia como una propuesta con visión y raíz nacional.
El símbolo está diseñado para ser aplicable en múltiples contextos: vinilos, emblemas metálicos, material digital, merchandising, etc. Su carácter monocromático o de un solo color —frecuentemente en contraste con un fondo vivo (como naranja)— facilita su reproducción con consistencia y eficiencia.
El emblema de Olinia es una composición gráfica inteligente que logra:
Comunicar con precisión valores centrales como innovación, agilidad y orgullo cultural.
Conectar emocionalmente mediante una representación estilizada de un alebrije, moderna y reconocible.
Funcionar estéticamente con elegancia, en diversos medios, sin perder esencia ni legibilidad.
Hablar de México, no con literalidad, sino mediante una forma cargada de simbolismo que trasciende modismos gráficos.
En síntesis, es un diseño que logra lo óptimo: ser icónico, funcional, simbólico y culturalmente profundo, todo al mismo tiempo.